Otra energía renovable con potencial infinito: la osmosis

Otra energía renovable con potencial infinito: la osmosis

20/07/2016 fuente “América Economía”

Agua del mar, agua dulce y una membrana de tres átomos de espesor son los ingredientes de la nueva energía limpia que se une a la lista de las renovables que ya conocemos. La energía osmótica podrá ser desarrollada en cualquier lugar del mundo que disponga de estos tres factores.

Con un potencial enorme e infinito, como el de cualquier renovable, la energía osmótica está de momento a ser desarrollada por científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Suiza.

En términos generales, la producción de energía eléctrica mediante osmosis se obtiene a través de la transferencia de electrodos, que ocurre cuando el agua dulce entra en contacto con el agua salada a través de una fina membrana. Los resultados de la investigación, que fueron publicados en la revista Nature, han determinado que dicha membrana, con características impermeables, es la única en su tipo capaz de hacer circular los iones de sal con el perfecto equilibro como para alcanzar la osmosis. Esa membrana está compuesta por un elemento de la naturaleza llamado disulfuro de molibdeno y “agujereada” con millones de nanoporos a través de los cuales circulan los iones de sal. Hasta que las concentraciones de sal de ambos fluidos no son iguales, su actividad no cesa. Y como las corrientes de agua nunca paran, su producción de energía es infinita, constituyendo una fuente limpia y renovable.

La clave del proceso se encuentra justo en el grosor de dicha membrana, un elemento en el que los investigadores han tenido que jugar a la prueba e error. Si era demasiado grande, los iones no circulaban y lo mismo a la inversa.

Su potencial, como el de cualquier energía renovable, es enorme e infinito. Según demuestran los cálculos de los científicos, una membrana de aproximadamente metro y medio de superficie sería capaz de alimentar unas 50.000 bombillas de bajo consumo.

Desarrollada la técnica, la siguiente cuestión es saber dónde podríamos almacenar la suficiente agua como para hacer escalable esta producción de energía. La respuesta es simple: aquellos lugares en los que el agua de los ríos desemboca en los mares, o sea, en los estuarios. Lugares en los que, de día y de noche, exista viento o no, siempre fluye el agua.

Demos pues la bienvenida a un nuevo tipo de energía que podrá ayudar, en un futuro próximo, a depender menos de los combustibles fósiles.